El (I) implícitamente inicia una serie de "notas" acerca de los chiles que he conocido en estos años. Veremos que sale después de las ediciones.
Mi primer Chile fue de noche, en el "trebol" de Américo Vespucio con la 68, en un radiotaxi desde el aeropuerto a un hotel "Galerias". Mi misión era laboral, pero desde ese día sentí que la caja de chiles me habia empezado a absorber.
Vi todo con ojos hambrientos, confieso que vi un Chile pobre, de graffitis, de carteles pegados bajo los puentes ... nada demasiado lejano a partes del Palermo que estaba dejando (poco a poco) ... era el 2000.
El hotel no era ningún lujo, pero la atención era de "amigo" y me compró rápido.
Con los días fui saboreando ese Chile pobre, sucio y desordenado del centro de Santiago pero la visión se hizo suave y confortable. Quizas lo que mas me llamaba la atención era la cercanía de la cordillera y la vista que tenía desde el piso 23 (no recuerdo que mes era, pero me parece recordar abundante nieve ... y frio)
En el dia cuatro conocí "el alto" ... "lo lindo" ... y debo admitir que era un viaje siempre "fantástico", incluido un puente de luz y edificios opulentos.
Durante esa semana, el barrio alto para mi fue algo mágico y exclusivamente nocturno (admitamos que también algo etílico ... lo que quizas esté manchando un poco mi forma de recordarlo)
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